Restaurante Sumaq: comida peruana en Palma

Restaurante Sumaq: comida peruana en Palma
Servicio
Comida
Comida x2
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Calidad/Precio
8.0
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Dicen que para que una cocina sea equilibrada tiene que contenter elementos que le aporten algo de cada uno los sabores básicos (dulce, salado, ácido y picante). Pues bien, en mi familia nos ha faltado siempre uno de ellos: el ácido. He crecido en una casa donde las buenas paellas jamás necesitaban limón, donde ponerle un chorrito de lima a los calamares era impensable y donde nisiquiera las mahonesas llevaban ese toque ácido que normalmente se requiere. Creo que a lo único que estoy acostumbrada desde mi infancia es a las alcaparras del “pamboli”. El resto lo he ido descubriendo poco a poco al ir probando cocinas diferentes.

Así que imaginad qué gran impacto ha sido para mí el descubrir de la comida peruana, donde prácticamente todos sus platos llevan algo ácido y no precisamente en poca cantidad. Llevaban bastante tiempo recomendándome la buena cocina de Sumaq, y no ha defraudado en absoluto.

“La reinterpretación de la cocina peruana que la chef Irene Gutierrez ha traído a nuestra isla, tiene muchos motivos por los que sorprendernos. Su carta está llena de platos deliciosos y diferentes, que van mucho más allá del típico ceviche que se nos puede venir a la cabeza. Ácida, fresca, sabrosa y especiada, la cocina que preparan en Sumaq merece definitivamente una visita…o varias”

El restaurante está ubicado en Santa Catalina, subiendo hacia plaza Progreso y haciendo esquina.  Su distribución interior es un poco laberíntica, ya que uno entra por el bar donde hay además una sala acristalada para celebrar eventos privados, y después a través de un pasillo ya se abre paso la sala principal con cocina vista. La decoración es una mezcla entre industrial y elegante, un tanto oscura y con bastantes elementos plateados. Es un diseño más enfocado a la noche, ideal para una cena romántica.  La verdad es que no es muy de mi gusto, pero a la gente le suele parecer bonito. Y si vais a mediodía os recomendaría que pidiérais mesa cerca de las cristaleras, ya que el local no tiene mucha luz natural.


Perú lleva varios años seguidos siendo escogida por los expertos como mejor destino culinario del mundo, y por algo será.  A la tradición de la zona y a los ingredientes autóctonos, se le sumó la influencia española e italiana, y mucha inmigración china y japonesa, por lo que su cocina se ha visto enormemente influenciada. Así la chef Irene nos ha traído desde su Cusco natal todos esos sabores, haciendo una reinterpretación de la cocina peurana (en unos platos bastante fiel a la tradición y en otros más creativa), donde los ingredientes de primera, el mimo y  la estética juegan además un papel muy importante.


 

Clicad encima de las fotos si queréis agrandarlas y ver el nombre de cada plato… ninguno os defraudará!

Mientras uno espera que la acción llegue a la mesa, lo ideal es disfrutar de un buena charla con uno de sus estupendos Pisco Sour (cóctel hecho a base de lima, Pisco, azúcar y merengue). La selección de entrantes es muy tentadora: Sus vieiras gratinadas con parmesano y crema de lima no pueden faltar en ninguna comanda. Su causa de confit de pato (es como un pastel frío de patata amarilla aderezada con ají y otros condimentos) nos encanta a todos, y sus langostinos envueltos en pasta kadaifi son un bocadito crujiente y sabroso, también ideal para picar. Sus tríos de ceviches o tiraditos son también perfectos para compartir, sobretodo si como yo no estáis muy acostumbrados a lo ácido. De una manera u otra, no dejéis de probarlos porque no los encontraréis de esta calidad en otro lugar en Palma. Los acompañan además de diferentes tipos de maíz, batata y condimentos varios, haciendo que cada uno de los  tipos sea completamente diferente al otro. Sus tartares también son de muy buena calidad, pero teniendo en cuenta que se encuentran también en muchos otros restaurantes, id a por sus otras especialidades, que son únicas. Como platos principales me gustaría destacar la gran sorpresa que nos llevamos con su “lomo saltado”, que es solomillo de ternera cortado en tiernísimas tiras sazonadas y flameadas con cognac y pisco, acompañado con cebolla roja, pimientos y patatas, donde todo está perfectamente ligadito y aderezado (pedidlo más bien poco hecho, porque en alguna ocasión tienden a pasarlo un poco del punto, y se os deshará en la boca). Otro plato principal que me enamoró fue el pulpo flameado con pisco, servido con salsa de anticucho, yuquitas y crema de rocoto. No sólo el pulpo estaba tiernísimo por dentro y caramelizado por fuera, sino que su diferente guarnición me encantó. Su solomillo de cordero australiano con guarnición de quinoa, verduras y salsa de ostras tampoco se queda atrás y a pesar de que el pollo crujiente estilo Nikkei (son como tiras de pollo rebozado) sea un plato más sencillo, su acompañamiento de trigo al dente con pimiento y shiitake es algo muy poco común. En perú tienen muchas variedades diferentes de maíz, que usan de diferentes maneras de las que nosotros aquí estamos acostumbrados. La verdad es que todo merece la pena ser probado.

Sí que es cierto que los platos son en general de tamaño pequeño, por lo que se hace necesaria una picada previa antes del plato principal. Y si no os acabáis de decidir, o sois poquitos y queréis probar mucho, pedid su delicioso menú degustación, que lleva un poco de todo y puede que sea la mejor manera para sumergirse por primera vez en su cocina.

Los postres son tal vez la parte más flojita de su cocina, y son bastante prescindibles, al menos en mi opinión. Aunque si queréis quitaros la espinita final del dulce, os recomendaría su pie de lima, que es el que más nos gustó.


El servicio es siempre atento y agradable, aunque en alguna ocasión puede haber un poquito de descontrol si tienen grupos (basante común por lo general en casi todos los restaurantes), o algún pequeño fallo de servicio, pero nada que no se pueda excusar. Y por supuesto nada que acabe emapañando el disfrute de su comida.

Para los que tenemos una cartera bastante normalita no es un lugar donde poder ir todas las semanas, ya que la cuenta ronda entre los 45-50 euros por persona a la carta (sin vino y con postre) y su menú degustación son 55 por persona, pero definitivamente vale la pena darse el gusto de vez en cuando.

Si os apetece probar sabores nuevos y aventuraros en  la cocina peruana, creo que no podríais estar en mejores manos que las de la chef Irene Gutiérrez. Es una suerte que nuestra pequeña islita cuente con estupendos restaurantes que nos abran ventanas directas hacia otros continentes, y nos permitan disfrutar de culturas lejanas, que de otra manera no podríamos haber conocido.

DIRECCIÓN:
Carrer de Cotoner nº44, Palma

+34 696 52 67 58
www.restaurantesumaq.com
Cenar/comer: 50 euros por persona (sin vino)
Conviene reservar
 
“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”