Restaurante hindú Krishna, gran descubrimiento en Santa Ponsa!

Restaurante hindú Krishna, gran descubrimiento en Santa Ponsa!
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Estoy enamorada...
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Estoy enamorada de la cocina hindú por su salsas llenas de aromas y por sus panes planos con los que acompañarlas. Creo que mi vicio inconfesable es el de rebañar con un naan Peshwari (relleno de coco, pasa y miel) la salsita del cordero Jalfrezzi (de cebollas y pimientos). Podría incluso prescindir de la carne del plato, y quedarme sólo con la salsa…. es mi perdición. A los diecisiete años el restaurante Diwali me robó el corazón, descubriéndome todo un mundo de especias a las que no estaba acostumbrada: cardamomo, gengibre, cilantro, cúrcuma y guindilla. Algunas eran más fáciles de disfrutar que otras (el cilantro fresco me ha costado años), pero sin duda alguna aquel descubrimiento fue el primer paso hacia un mundo de sabores lejanos. Sabores que a día de hoy son ya viejos compañeros de viaje, pero que entonces eran todo un misterio para mí.

Con el paso de los años y a raíz de hacer mis prácticas en Alemania, pude darme cuenta de que los isleños éramos (y somos) poco dados a las comidas “éxoticas”  y que probablemente ese sea el motivo de los pocos restaurantes hindús que tenemos, y que estos pocos se conformen con lo que ofrecen y no tengan estímulos por mejorar, ya que no hay competencia real con quien comparar.  Me di cuenta de que la comida hindú podía ir mucho más allá de lo que había probado, y no hablo ya de la nueva e innovadora cocina que probaría años después en Londres en restaurantes incluso con estrella Michelín, sino de la propia comida tradicional, llevándola a un nivel más alto del que estamos acostumbrados.

Así que a mi vuelta, es cuando empecé LA búsqueda: tuve una época donde cambié Diwali por el Taj Mahal de Blanquerna, luego lo volvimos a cambiar por el de Aragón, probamos también el Baisaki del Paseo Marítimo, Sher e Punjab de Joan Miró, el Taste of India de Palmanova, el más reciente Jaipur de calle Fábrica y algunos más que a día de hoy ya están cerrados, y casi todos eran clones los unos de los otros: mismas cartas, mismo tipo de local y mismo estilo de servicio. Es como si todos los restaurantes hindús de la isla fueran del mismo dueño o como si todos estuvieran compinchados en ofrecer prácticamente lo mismo. Tan sólo Basmati (ahora en una esquina de calle Caro) ha conseguido ilusionarnos, pero el hecho de que sea un menú degustación, lo convierte en un handicap para nosotros.

Por eso Krishná ha sido uno de los mayores descubrimientos del último año. Gracias a un comentario de un miembro de Tripadvisor, mi incansable búsqueda ha terminado. Y es que a principios de año decidimos ir hasta Santa Ponsa, guiándonos por los buenos comentarios que tenía …y menuda sopresa! Ya al ver los entrantes nos dimos cuenta de que aquel local prometía y efectivamente nada defraudó.

“Os recomiendo a todos a que vayáis en un paseo hasta Santa Ponsa: tanto para los que seáis amantes de las especias y queráis probar su buena cocina, como para aquellos que queráis iniciaros en estos sabores y prefiráis hacerlo de la mejor manera, en un lugar auténtico con cocina casera y de calidad.”


Krishná es un local pequeño y sencillo, con la mayoría de sus mesas sobre la ancha acera que sigue a lo largo de la carretera principal de Santa Ponsa y que va paralela al mar. Además no tiene vistas y realmente tiene el aspecto del típico local para guiris. Sin embargo, no os dejéis llevar por su desaliñada imagen y hacedle una visita, porque no os arrepentiréis: la comida está varios puntos por encima de la que hemos probado en varios locales de Palma, con carnes tiernísimas y salsas hechas con mimo.


 

El primer día que lo probamos era a mediodía y no había nadie más comiendo en el local (los turistas suelen ir más para cenar), y para colmo el camarero “oficial” no estaba todavía y nos tuvo que atender el cocinero que casi no hablaba español. Pero os aseguro que el idioma no fue problema alguno, porque cuando vimos llegar los entrantes nos dimos cuenta de nuestro descubrimiento: Bhaji de cebolla fritos a la perfección. Samosas hechas con una masa delicada que se deshacía a capas en la boca y cuyo típico relleno de patata y guisantes especiados, estaba además acompañado de pasas y anacardos. Y Puri de gambas, que tan difícil es de encontrar en la isla, y que estaba a la altura de mi recuerdo londinense. Sólo por la calidad de los entrantes, Krishná se ha merecido varias visitas por nuestra parte. Y los principales no nos han decepcionado tampoco en ninguna de las ocasiones. Las carnes son tiernísimas y las salsas deliciosas. Uno de mis preferidos es su Pollo con salsa a la mantequilla, que es una de sus especialidades, y el de Guillermo el Cordero Jalfrezzi. Aunque todos los que hemos probado merecen las pena (tal vez las gambas al estilo del sur sea el más flojito de los que hemos probado). Lo ideal es acompañarlos de arroz pilau y varios naans de diferentes rellenos (panes planos que se cuecen pegados a las paredes de un horno especial), para mojar las salsitas que son una delicia.

Pero no os paséis al pedir, porque aunque las raciones vienen en unas típicas bandejitas plateadas que parecen pequeñas, os aseguro que las cantidades no lo son, es sólo el efecto visual que producen estos cuencos. Si vais en pareja, yo os recomendaría un entrante para compartir, un plato principal por persona, y una de arroz pilau y una de pan para acompañar. Que no os pase como siempre nos pasa a nosotros, que la gula acaba pidiendo por nosotros y con la excusa de que “ya que hemos ido hasta allí”, volvemos a Palma casi “rodando”.

Tampoco debéis perderos sus postres tradicionales: aunque es una pena que no hagan mi favorito Gajar Halwa (zanahoria rehogada con mantequilla), el Kulfi es refrescante y sabroso y su Gulab Jamum lo sirven como toca y está delicioso: tibio y con su dulce almíbar en copa.

Clicad encima de las fotos si queréis agrandarlas y ver el nombre de cada plato… A cuál más delicioso!

El precio es como el de cualquier otro restaurante hindú de los que podemos encontrar en Palma, ya que por unos 18 o 20 euros estamos bien comidos. Sin embargo, como os digo, aquí la calidad se nota y se agradece, así que definitivamente es un sitio recomendadísimo. Eso sí, al ser restaurante de zona turística, es importante que llaméis antes de ir en invierno ya que sé que cierran por vacaciones los meses más fríos.

 

DIRECCIÓN:

Avenida del Rey Jaime I nº78, Santa Ponsa
www.krishnamallorca.com
971 69 34 13
Comer o cenar: unos 20 euros por persona
Antes de ir recomendamos reservar y comprobar que ya está abierto (cierran en temporada baja)
“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”