Restaurante Damaso: vale la pena el paseo hasta…Valladolid

Restaurante Damaso: vale la pena el paseo hasta…Valladolid
Servicio
Comida
Comida x2
Local
Calidad/Precio
8.8
Me gusta comer...
Servicio
Comida
Comida x2
Local
Calidad/Precio
0.0
Summary rating from 0 user's marks. You can set own marks for this article - just click on stars above and press "Accept".

Me gusta comer bien, sin necesidad de que ello venga “envuelto” en un local de diseño, o con camareros que te ayuden a hacer el “eruptito”…me gusta comer bien, sin querer “ver ni ser vista”, tan sólo disfrutando de una comida excelente en buena compañía y en la de un personal amable…Y me gusta comer bien, apreciando y valorando el trabajo hecho por el chef, sabiendo lo difícil que es ser un buen profesional y valorando que el que lo es, y sabe que hace un buen trabajo, sepa comportarse además de forma cercana y natural. Y todo ésto lo reúne este pequeño gran restaurante, que nos sorprendió gratísimamente y se convirtió en el gran “inesperado” de nuestro viaje por el centro de la Península (ya que no conocimos de su existencia más que dos días antes de dirigirnos hacia Valladolid).


 

El restaurante es un poco difícil de ver, que no de encontrar. Y es que estando a las afueras de Valladolid, cuando uno llega a la dirección señalada, no encuentra la esperada entrada de un restaurante con tan buena crítica, ni una pancarta, tan solo un mini cartel que pasa desapercibido entre las fachadas de la hilera de casas del vecindario. Realmente la entrada está en la parte de atrás. Así que aunque de primeras uno puede pensar que se ha confundido de dirección o que aquello no se parece en nada a lo esperado, no os dejéis guiar por las apariencias, porque lo que importa está realmente en su interior. Podríamos decir que Damaso es una joya bien escondida.


 

El local es pequeñito y con una distribución peculiar debida seguramente a adaptarse a la “casa” en sí, ya que se entra por la parte de la cocina. La sala principal es sencilla y acogedora, con las mesas vestidas de blanco y aquí uno ya empieza a relajarse y a entender que aquello se aleja mucho al bar de pueblo que puede parecer desde el exterior.

Como no hay carta, el propietario Damaso te explica plato a plato, sin prisa y con tiempo suficiente para asimilar y entender todo lo que te está cantando. Nos encantó su cercanía y amabilidad (tan escasa parece ser últimamente en los chefs que saben de su buen hacer), y después de escoger tres platos para compartir y un principal cada uno, nuestro menú quedó de la siguiente manera:

 

Clicad encima de las fotos si queréis agrandarlas y ver el nombre de cada plato… Toda la comida fue estupenda,  aunque yo sigo soñando con el Tocinillo de cielo y mango!

 

Comenzamos con un entrante de parte de la casa que fue el presagio de una excelente comida. Para compartir como entrante tomamos unos callos con un toque dulzón y a comino, gelatinosos y perfectos para abrir boca, una “escalibada” en varias texturas y un arroz con chipirones increíble y concentradito (Damaso nos comentó que tal vez había quedado un pelín demasiado concentrado, pero a nosotros nos pareció ideal, así que todo es cuestión de gustos). De plato principal pedimos unas manitas de cerdo deshuesadas con un original relleno y acompañadas de cous cous, tartar de ternera y pichón cocinado en su punto justo con judías planas y verduritas en su punto.

 

“El postre tiene que ser espectacular, porque llega cuando el gourmet ya no tiene hambre”

(Alexandre Grimod de la Reyniere)

Y en nuestro caso, lo fue: sin necesidad de humo ni artificio, presentaron ante nosotros una torrija con pera al vino tinto y helado, un pastel de mousse de chocolate con salsita de ron y chocolate blanco con queso de cabra y un espectacular tocinillo de cielo con mango con apariencia de cochinillo al horno (del que repetimos!). Los postres de toda la vida pero al estilo de su chef, bien presentados y versionados para que a la par que sorprender, no dejaran de reconfortar. Fueron un excelente final.


 

A pesar de que muchos de los nombres de los platos hacen pensar que es una comida tradicional como la que podría prepararnos nuestra abuela del pueblo, no lo es. Todos llevan una técnica muy medida y la firma del chef. Desde los que se mantienen más fieles a lo “esperado” (como el arroz de chipirones), a los más diferentes (las manitas deshuesadas y la escalibada, en nuestro caso), todos estuvieron deliciosos.


 

Con varias bebidas por persona (pero sin vino), café y petitfours, salimos a unos 42 euros por persona, por lo que la relación calidad-cantidad-precio es insuperable! No sé si esto se debe a que el restaurante no está en una gran capital, pero os aseguro que esa misma comida en Palma no hubiera bajado de los 70 euros por persona.

Recomiendo a toda la gente de la zona, o incluso a los que viváis en alguna ciudad cercana que hagáis un paseito hasta Valladolid a conocer la cocina de Damaso, ya que por desgracia a mí me pilla más lejos de casa de lo que nos gustaría.

Espero volver alguna a vez y que ese magnífico TOCINILLO siga en carta!

 

DIRECCIÓN:

Real, 14. Puente Duero, 47152 Valladolid
+34 983 40 53 72
Cenar/comer: de 40 a 50 euros por persona

 

“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”