“Pamboli” Experience: 7 consejos para un pa amb oli perfecto… o casi

“Pamboli” Experience: 7 consejos para un pa amb oli perfecto… o casi

…Coger dos rebanadas de pan, una de las centrales grandes y otra de las medianas. Restregarles medio tomate de ramellet y dejar la otra mitad en la nevera pensando en que Guillermo la usará para su bocata de la mañana al día siguiente. Echarle un chorrito de aceite de oliva y un poco de sal, esparciéndolo todo con el dedo, que terminaré por chupar y notar ese sabor intenso del salado aceite que me recuerda tanto a campo. Sacar de la nevera un trozo de queso o de jamón y comerlo incluso de pie en la cocina apoyada en el fregadero, dando un bocado a una cosa, un bocado al pan y un bocado a la otra…

Esta escena es tan habitual durante las noches de tantos años de mi vida, que sólo el nombrarlo ya me reconforta, y es que el pa amb oli es algo tan sencillo, usual y arraigado en la isla, que el cenarlo a diario es de lo más habitual en muchos hogares mallorquines.

Por eso cuando tenemos una cena con amigos o familiares, a veces para no complicarnos decidimos preparar un pa amb oli, porque es algo sencillo y fácil de preparar. Sin embargo, por rutina acabamos cayendo en los mismos hábitos de nuestro día a día: sacamos los paquetes de embutidos sobre la mesa, cuatro tomates, el primer pan que encontramos en el súper y listos! Pero con sólo un par de consejos que no nos llevarán apenas tiempo, podemos demostrar hasta al más reticente, que un pa amb oli hecho con mimo y detalle puede convertirse en una sorprendente cena.


Por qué encasillarnos en algo que cada día pierde más la gracia, con embutidos en paquete y tomate triturado de bote? Dedicad un par de minutos a prepararlo con cariño y veréis como todos vuestros invitados estarán deseando que les volváis a invitar a vuestra “Pamboliada”.


CONSEJO Nº1: Compra un buen pan mallorquín del día

Tal y como deducimos de su nombre, la base del pa amb oli es el pan. Por eso, vale la pena comprarlo en aquel “forn” que sabemos que lo hacen bueno, con su corteza crujiente y esa miga tupida y jugosa a la vez, tan típica del pan mallorquín sin sal. Si estáis en Palma, nosotros os recomendaríamos el pan moreno de la panadería pegada al cine Rívoli. Y si no os da pereza coger el coche y daros un paseo hasta Algaida, en el Forn de Sa Creu hacen uno de los mejores panes morenos de la isla.

CONSEJO Nº2: Aceite de oliva y tomates de ramellet

A veces por comodidad y por ahorrarnos tiempo, acabamos por comprar preparados de tomate triturado con aceite que se encuentran en los grandes supermercados. Pero tened presente que cuando decidimos preparar una cena con invitados, debemos prepararlo como toca, con aceite de oliva y los auténticos tomates de ramellet (desde luego esto no es así por ley, pero tal vez sí por tradición). Éstos últimos, a diferencia del tomate triturado o de los tomates normales, no mojan ni reblandecen el pan, ya que han estado colgados para que terminaran de madurar. Su escasa necesidad de agua y su piel más gruesa, lo hacen perfecto para restregar y que impregne toda la rebanada de pan con su pulpa de sabor característico.

CONSEJO Nº3: Variedad y calidad

Cuando uno no está acostumbrado a cocinar para mucha gente, se tiende a pensar que para un pa am boli necesitaremos kilos de embutido para que la gente no se quede con hambre. Pero os puedo asegurar que probablemente con menos de la mitad de lo que teníais planeado será más que suficiente… por eso os recomiendo que compréis la cantidad justa, pero que lo hagáis de embutidos de buena calidad y de más variedades, ya que lo ideal es poder probar diferentes embutidos de lo que tenemos habitualmente en las neveras. Recordad que hay vida más allá del jamón york y el serrano: chorizo, lomo, salchichón, fuet, sobrassada, mortadela, fiambres de pollo y pavo rellenos, con pistachos, patés y quesos de todo tipo y procedencia…os aseguro que un pa amb oli variado hace las delicias de cualquiera.

TRUCO: Aquí no pretendo hacer propaganda, pero una muy buena opción de variedad de embutido (sin dejarnos un dineral) son los variados de ibéricos que venden en Mercadona en la nevera de los fiambre empaquetados. Son paquetitos que incluyen chorizo, salchichón, lomo y jamón serrano, que por unos 7 euros son suficientes para dos personas (si no váis a comprar más variedad), o incluso para 3 o 4 si vais a comprar algo de jamón york, mortadela y queso. Además también venden quesos en versión mini, como el Brie, Camembert o Cambozola, ideales para dividir en 4 o 6 mini cuñas para que cada uno pueda probar un poquito de cada.

CONSEJO Nº4: Sacad los embutidos de la nevera con tiempo

Hasta el mejor embutido recién sacado de la nevera parece un cartón insípido, por eso no cuesta nada sacarlo de la nevera una horita antes de la cena y dejarlo que se ponga a temperatura ambiente y saque todos los sabores.

CONSEJO Nº5: Sacad el embutido de sus envoltorios

El principal motivo para sacar los fiambres de sus paquetes, además de que respiren un tiempo antes de comerlos, es para que la gente se sienta libre de coger lo que le apetezca en cualquier momento. Ésto puede pareceros una tontería, pero os aseguro que a veces ser el primero en abrir un paquete cerrado puede dar un poco de corte, tanto incluso como para que la persona llegue a quedarse con las ganas. Así que…todo fuera!

CONSEJO Nº6: Colocad los embutidos en platos de manera variada y con volumen

Repartidlos de forma variada en diferentes platitos o bandejas para que se pueda llegar desde diferentes partes de la mesa y que así cada uno tenga cerquita suyo todas las opciones. Además lo ideal es que coloquéis el embutido con “volumen” para que sea más fácil cogerlo, ya que a veces las lonchas de los paquetes se quedan pegadas entre sí. Lo ideal para que esto no ocurra es separar las rodajas una a una al disponerlas en las bandejas. Jugad con diferentes composiciones: podéis hacer rollitos con el jamón serrano, o dejar caer las lonchas de york o mortadela como si fueras sabanas vaporosas. Veréis como además de ser más fáciles de coger, tendrán también un aspecto más llamativo.

CONSEJO Nº7: Añadid algún “ingrediente” sorpresa

Un pa amb oli puede ser tan diferente y original como nosotros mismos queremos que sea. Por qué ceñirnos solamente a embutidos y quesos? No importa complicarse, porque desde luego un pa amb oli tiene que ser algo sencillo de hacer, pero os aseguro que si completáis el fiambre con algunos trozos de tortilla, algunas croquetitas o incluso unos simples dátiles con bacon de los que ya vienen preparados y listos parar freír, vuestros invitados disfrutarán el doble y será la mejor manera para salir de la rutina “fiambrera”.

CONSEJO Nº8: Los extras lo acaban de completar

Me deshago al pensar en unas olivitas, pepinillos, cebolleta tierna, alcaparras o fonoll marí. Unos albaricoques secos, higos o ciruelas. Pistachos, nueces, membrillo y miel. Un buen pa am boli puede mejorar, y mucho, si además añadimos algunos pequeños complementos extras que combinen y realcen cada bocado.

Como habréis podido ver, estos consejos son cosas fáciles y obvias, pero que a veces por falta de tiempo o rutina se nos olvidan. Pero recordad que aunque hagáis la cena más sencilla y simple posible, con un poquito de mimo y cariño podéis hacer que todo se perciba de diferente manera: donde unos veían un aburrido pa amb oli, ahora quedarán encantados con lo que les habéis preparado…en realidad es lo mismo, lo único que un poco más mimado.

Os aseguro que a partir de ahora, todo el mundo querrá que les invistéis a vuestras “pamboliadas”. Vosotros cómo soléis prepararlo en casa?

“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”