Naan Street food: cuando la comida callejera pasa a ser gourmet

Naan Street food: cuando la comida callejera pasa a ser gourmet
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Desde que colocaron el cartel de Naan en su fachada y terminaban de reformar el local por dentro, esperé durante semanas a su apertura. Me encanta la comida hindú, y en la isla hay muy poquitas opciones diferentes, así que cuando vi el look del local pensaba que por fin abrirían algo original en Palma. Sin embargo, en mi primera visita me quedé helada. Al ver la carta me di cuenta de que me había hecho falsas expectativas: aquello no era un restaurante hindú sino un local con comidas de diferentes partes del mundo, y que realmente su nombre Naan Street food hacía referencia a comida callejera de diversos países.

Pero lo que en un primer instante me decepcionó, en pocos minutos se convirtió en una agradable sorpresa, y cuanto más ojeaba su oferta, más interesante me parecía aquella apuesta de carta corta pero intensa.

“Sus platos son sencillos y sabrosos, de esos que reconfortan al comerlos y que con unos ingredientes de primera consiguen crear una “Street food” gourmet que te atrapa por su naturalidad, su estupendo uso de los encurtidos y chutneys, y sus guarniciones.”

Sus platos, que hacen un recorrido desde Sudamérica hasta Japón, pasan por una selección de sandwiches gourmet hechos con mucho mimo, que para nosotros son las estrellas de la carta y que llevan unos acompañamientos estupendos. Reivindiquemos la importancia de las guarniciones de calidad! Y es que después de un par de visitas, sus costillas a la barbacoa con su puré de batata, ensalada de col y chutney, ya nos habían enamorado.

El local se ubica en una de las esquinas de calle Caro, y al igual que su comida, su ambiente es informal y relajado, con mesas altas de taburetes cómodos (tienen respaldo y para apoyar los pies) y unos grandes ventanales que dejan pasar muchísima luz.  A nosotros nos encanta ir a mediodía precisamente por la luminosidad del lugar.

Clicad encima de las fotos si queréis agrandarlas y ver el nombre de cada plato… ninguno os decepcionará, tienen tan buen aspecto como bocado. Son platos pensados para disfrutar a boca llena!

La verdad es que después de haberos mostrado en fotos el delicioso aspecto de sus platos, os recomendamos que vayáis a probar. Creo que lo que hace que uno vuelva una y otra vez, es que hacen una cocina sencilla pero intensa. Y es que para mí la sencillez en cocina es algo muy positivo: cuando uno consigue que la gente disfrute, sin necesidad de que los platos lleven cientos de ingredientes que se enmascaren los unos con los otros, el éxito es doble. Con sabores limpios, no tienen miedo a poner ácido cuando toca o picantito cuando se debe. Un delicioso ejemplo de ello es su tiradito de salmón, que está de escándalo y que para nosotros es un indispensable a la hora de pedir.

Además su carta está pensaba para compartir, ya que en todos sus entrantes ofrecen medias raciones. Para nosotros lo ideal es pedir un par de medias raciones para picar y luego un plato principal para cada uno. Lo cierto es que de todo lo que hemos probado, y es bastante, no hay nada que nos haya decepcionado. Desde su tiradito de salmón (siempre que vamos tenemos que pedirlo) y ceviche, las brochetas de pollo japonesas tiernísimas, su sandwich de bogavante que es una delicia con ese pan abriochado que me vuelve loca, su Steak Sandwich que hará las delicias de los carnívoros, su hamburguesa tanto de carne como de salmón servidas con sus patatitas perfectamente cocinadas y su ketchup casero…absolutamente todo merece la pena.  Y en nuestro caso, jamás faltarán en nuestra comanda los tacos de pescado y las costillas a la barbacoa, que preparan con puré de batata y chutney, y que son nuestros platos estrella. En mi opinión, lo más flojito son el pan naan y las empanadillas de camarón, y al no ser muy carnivora la picanha es un plato que probablemente no repetiré (su guarnición es una delicia), aunque esto es cuestión de gustos personales. Por eso os recomendamos que le hagáis una visita y decidáis vosotros mismos.

Otra cosa que me encanta, es terminar la comida compartiendo uno de sus postres, de porciones generosas. Son elaboraciones originales que terminan de redondear el disfrute y que me suponen un dilema en cada visita: pannacotta de yogurt griego con pera al azafrán y nueces caramelizadas, o crumble de chocolate blanco y mango? Mmmmmm….creo que lo mejor para el alma es pedir uno de cada y así no quedarse con la espinita. Todavía no hemos probado su pavlova, pero no tardaremos mucho.

Os dejo aquí un link, donde podréis ver su carta.

El servicio es atento e informal, y aunque por las noches debido al volumen de trabajo puede relentizarse, uno debe ir con paciencia y disfrute, ya que con una buena charla todo pasa más rápido. La cuenta suele rondarnos entre los 20 y 25 euros (somos de buen comer y no perdonamos el postre….aunque eso sí, no tomamos vino).

Y poco más queda por contar, nosotros estamos ya pensando en la próxima visita…y os recomendamos que hagáis lo mismo.

 

DIRECCIÓN:

C/ Caro  16, Palma de Mallorca

(+34) 971 91 55 22
Comer o cenar: 20-25 euros por persona
Cerrado domingo y lunes
(Conviene reservar, sobretodo por la noche)
 
“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”