Mesón la Villa: estupendo lechazo también en Palma

Mesón la Villa: estupendo lechazo también en Palma
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8.8
El Mesón la...
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El Mesón la Villa lleva toda la vida sirviendo cochinillo y lechazo al estilo castellano en la isla. Su primer establecimiento estaba (y sigue estando) ubicado en Esporlas y toda mi infancia ha sido la excusa perfecta de mis padres para dar un paseo hasta allí y disfrutar de una buena comida en familia. Esos recuerdos jamás se olvidan: salir juntos un domingo soleado, cantar en el coche, tal vez hacer una parada en La Granja, y aprender de su mano lo que era el buen comer. Por aquel entonces no me gustaba mucho el cordero, pero yo era feliz allí con ellos comiendo picadillo, mojando pan y viendo cómo de aquel enorme horno de leña salían cazuelas sin parar. Mi obsesión era que aquellas tortas de aceite recién salidas del horno no se me enfriaran, tanto que las envolvía con la servilleta  como si fueran mi tesoro. Supongo que lo de ser una comilitis, me viene de familia.

Ahora, casi treinta años después, han abierto también un Mesón la Villa en Palma y aunque así uno se pierde el paseito hasta Esporlas y toda la parafernalia que hay en ello, reconozco que es de agradecer tener su delicioso lechazo más cerquita.


Aunque sigo sin ser muy carnívora, es imposible no disfrutar de esa carne jugosa y que se deshace sin necesidad de usar el cuchillo, con una piel dorada y crujiente, y de ese jugo que es una delicia mojar. No creo que haya un lechazo  o cochinillo cocinados al estilo castellano mejores en la isla. Así que en cualquier de sus dos emplazamientos, La Villa es una opción estupenda.


Tienen una carta no muy extensa, dividida en una sección de entrantes con una decena de platos típicos de Castilla y luego un par de principales. Nosotros solemos pedir siempre el revuelto de ajetes y el picadillo (carne de cerdo adobada con pimentón, ajito y orégano). Ambos vienen en sartencitas pequeñas, y aunque las porciones no son muy grandes, realmente son del tamaño perfecto para picar algo pero sin llenarse y dejar el espacio que se merece la carne. Entre los principales, obviamente sus platos estrella con el cochinillo y el lechazo, pero también tienen carne a la brasa para quien lo prefiera. Los postres no son su fuerte, aunque para terminar la comida con un punto dulce, lo ideal es pedir torrijas o leche frita.

 

Clicad encima de las fotos si queréis agrandarlas y ver el nombre de cada plato… Ninguno os decepcionará! Tal vez los postres son lo más flojito, pero aún así es uno de los pocos lugares donde preparan leche frita y eso ya es de agradecer.

 

El local es como el típico mesón castellano, donde su principal atractivo es el horno de leña que preside detrás de la barra. Allí van dejando las bandejas de carne que salen del horno e inundan la sala con su aroma. El local de Esporlas tiene dos plantas, sin embargo el de Palma es bastante pequeñito y es necesario reservar (sobretodo en fin de semana), por lo que normalmente suelen hacer dos turnos: el de las 13.30 y el de las 15.30h.

Sin duda es una opción perfecta para reunirse familias y amigos, y nosotros no pasará mucho antes de que volvamos a visitarlo…será esta ocasión en Palma o en Esporlas?

 

DIRECCIÓN DE PALMA:

Monterrey, 66

+971 28 00 18
Cenar/comer: 30 euros aprox. por persona
 
DIRECCIÓN DE ESPORLAS:
San Pedro 5
+971 61 09 01
Cenar/comer: 30 euros aprox. por persona

 

“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”