Llega Semana Santa: truco infalible para “rubiols” y “crespells”

Llega Semana Santa: truco infalible para “rubiols” y “crespells”

Ya llega Semana Santa a nuestra isla, y uno se da cuenta de ésto al ver cómo los supermercados y tiendas de comestibles ofrecen harina para empanadas, manteca, cabello de ángel y mermeladas. En pocos días las casas olerán a crespells y rubiols recién horneados, porque aunque en las pastelerías hace años que podemos encontrarlos en cualquier época, ésto es una tradición que no se pierde. Estas fechas traen consigo algo más que procesiones y encapuchados: traen la tradición de preparar estos dulces en casa, en familia, uniendo a abuelos, padres y nietos.

Cuando era niña, para mí Semana Santa significaba no tener colegio, estar en casa con mi madre en la cocina y ayudarla a cerrar los rubiols con el tenedor y a poner papel en las empanadas. Luego cuando la casa se llenaba de su maravilloso aroma una vez horneado, nos sentábamos todos juntos a comer lo que habíamos estado preparando juntas toda la mañana. Y aún a día de hoy sigue siendo así y así seguirá siendo.

“Las tradiciones gastronómicas unen a las familias y son recuerdos imborrables. Nos unen alrededor de un horno, de una mesa, de una charla…Y a pesar del ritmo de vida mucho más individualista y acelerado que se lleva hoy en día, todavía nos permiten disfrutar en familia de esos sabores que nos recuerdan a niñez”

Haced tradición, haced cultura…pasad una mañana con vuestros hijos haciendo crespells, y os aseguro que esos recuerdos no se les olvidarán jamás.

La receta de la masa, es la misma tanto para los rubiols como para los crespells, por eso lo ideal es hacer un kilo de harina para hacer suficiente cantidad de ambos y para que os duren los días de fiesta (o incluso congelar algunos en crudo y poder ir horneándolos cada para de días). Es una receta sencillísima y rápida, ya que no requiere mucho amasado, ni levado: simplemente se mezclan todos los ingredientes a mano en un bowl, se amasa lo suficiente para que quede homogénea y ya está lista para estirar. Como podéis ver en las fotos, no es una masa que quede lisa y perfecta, más bien suele tener un acabado un poco rústico, y supongo que es en todo esto es donde reside su popularidad:  es una receta fácil, rápida y además no hace falta ser un manitas para hacerlos.


Los cortadores en forma de flor, de estrella y de corazón, son los clásicos de toda la vida. Aunque ahora gracias al boom de la repostería creativa, podemos encontrar cientos de cortadores distintos si queremos darle un punto de originalidad a nuestros crepells. En cuanto a los rubiols, no es necesario tener un cortador especial, porque aunque es de mucha ayuda y hace que nos queden todos del mismo tamaño y perfectos, en las casas durante toda la vida se han cerrado con un simple tenedor.


 

Ingredientes para 15 ruviols y 20 crespells (aunque dependerá del tamaño):

1 kg de harina floja

250-300 gr de manteca (“Saïm” como le llamamos aquí en la isla)

200 ml de aceite

3-4 yemas de huevo

200 ml de vino dulce

200 ml de zumo de naranja natural

La ralladura de una naranja y un limón (intentando no rallar la parte blanca)

250 gr de azúcar blanca granulada

No tenemos que olvidarnos que aunque los ingredientes de la masa son muy básicos, utilizar un relleno de calidad para los ruviols marcará la diferencia entre uno bueno y otro buenísimo. Si los vais a hacer con cabello de ángel, os recomiendo que compréis uno de calidad. Nosotras compramos el oscurito y confitado en una pastelería cerca de casa (en los últimos años se encuentra cabello de ángel blanquinoso que encontramos bastante más soso e insípido…aunque supongo que esto es cuestión de gustos), pero seguro que en cualquier pastelería encontraréis. En Eroski, en el stand de las mermeladas para desayuno, también podréis encontrar un bote de cristal de cabello bastante confitado.

Y si preferís rellenar los vuestros de mermelada, tened en cuenta que con las mermeladas especiales para horno también pasa lo mismo. Las normales no suelen ir muy bien al honear y terminan saliéndose dejando un “cascarón” de rubiol sin relleno. Sin embargo las que están pensadas para hornear, en muchos sitios no son de muy buena calidad, por lo que es importante que las probéis primero para ver si os gustan y en caso contrario intentar encontrar una marca alternativa.


TRUCO INFALIBLE PARA CONSEGUIR UNOS RUBIOLS DE PASTA FINITA (y que no se os rompan en el intento): usad una BOLSA DE PLÁSTICO abierta y estirad la masa sobre ella. Una vez lo rellenéis, con la ayuda de la bolsa será facilísimo doblar el rubiol sobre si mismo, sin que se os quede la masa pegada en la mesa de trabajo.


 

Clicad encima de las fotos si queréis agrandarlas y ver el paso a paso… aunque os aseguro que es una receta que puede hacerse hasta con los ojos cerrados!

1) Poned todos los ingredientes líquidos (manteca, aceite, zumo, vino dulce, huevos) junto con las ralladuras y el azúcar y mezcladlo todo bien.

2) Añadid la mezcla a la harina en un bowl grande, y  mezclad hasta que todos los ingredientes estén más o menos incorporados.

3) Espolvoread con un poco de harina una superficie, y comenzad a amasar hasta que la masa quede de una textura homogénea. Como veréis en las fotos, no se necesita mucho amasado, y además es una masa muy fácil de trabajar gracias a su alto contenido en grasa que evita que se os pegue a las manos.

4) Una vez esté la masa lista, preparad una bolsa de plástico de las que usan para meter bocadillos y abridla por sus lados.

5)Haced una bolita de masa con las manos (el tamaño dependerá de lo grandes que queráis que os salgan vuestros rubiols) y colocadla sobre la bolsa. A la hora de pasarle el rodillo, veréis cómo este truquito os ayudará a poder estirar la masa muy fina (de unos 2 mm) sin que se rompa.

5)Luego colocad una cucharada de relleno en el centro de la masa ya estirada, y para cerrar el rubiol, ayudaros de la propia bolsa para doblarlo sobre sí en forma de media luna.

6)Si no tenéis corta-pasta, ahora sería el momento de chafar los bordes con un tenedor. Aunque la verdad es que con el corta-rubiols (que son baratísimos), os quedarán preciosos y todos iguales.

7)Id colocándolos sobre la bandeja de horno y cuando tengáis la bandeja llena, horneadlos hasta que la masa esté doradita a 180ºC. El tiempo dependerá mucho de vuestro horno, pero pueden ser entre 30 o 40 minutos.

8)Y por último, espolvoreadlos con azúcar glass.

9)Con el resto de la masa, podéis ir haciendo los crespells. Extended la masa de más o menos 1 cm de grosor (un dedo) y con los moldes de formas, id haciendo tantas estrellitas, flores o corazones como os salgan.

 

Lo bueno es que si las metéis dentro de un tupper, os durarán casi una semana…eso si no os los coméis antes. O si lo preferís, como os comentaba antes, podéis congelarlos en crudo y hornear cuando os apetezca.

Esta receta es la que solemos hacer en casa, aunque en la isla hay casi tantas recetas como familias. Algunas llevan más o menos manteca, más o menos huevos, otras no llevarán vino dulce y otras pueden tener leche. Sin embargo lo que sigue siendo igual en todas las casas, es lo fácil que es de hacer. Así que no dudéis en poneros manos a la masa estas fiestas junto con los vuestros y veréis cómo pasáis una mañana divertida y diferente…una mañana de Semana Santa.

 

 

“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”