Kurobota: tapas asiáticas en una “taberna” muy especial!

Kurobota: tapas asiáticas en una “taberna” muy especial!
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Descubrí Kuroböta a finales del año pasado, gracias a una recomendación inesperada a través de Instagram de @sweetsaltykitchen. Para los que nos gusta comer bien, no hay mayor alegría que alguien te descubra un buen restaurante que desconocías. Así que imaginad la sorpresa que me llevé cuando al ir a probarlo descubrí que su concepto parecía estar hecho pensando en mis gustos: cocina fusión asiática, tapas para compartir y una calidad excepcional a un precio que puedo permitirme.

“Kurobota es un local diferente, podría incluso decir que “misterioso”, donde han sabido plasmar el halo secreto y singular de las Izakayas japonesas, pero con un estilo propio mucho más moderno y cosmopolita. Cuando uno lo ve por primera vez desde el exterior, sin cartel y sin iluminación marcando la entrada, no imagina con qué se va a encontrar. Sin embargo, al entrar y ver su carta, el misterio inicial da paso a una estupenda sorpresa, ya que además de una interesante selección de cócteles, preparan unas tapas asiáticas modernas increíbles .”

Los Izakayas son pequeños bares donde los japoneses suelen ir a beber después del trabajo y donde sirven diferentes tapitas para compartir, y en los que tanto la comida como la bebida son igualmente importantes. En Kuroböta han querido adoptar una idea similar pero actualizada: el estupendo mixologist Sergio Toffoli presenta una selección de cócteles con toque asiático, y en cocina preparan tapas con ingredientes de altísima calidad, que te llevan a un japón “remasterizado”, con toques koreanos e incluso chinos, que en mi opinión son un acierto puro.

El local, que es de los mismos dueños que el estupendo Koh, está ubicado en una de las esquinas de la plaza progreso y no tiene cartel (desde que han abierto les va tan bien, que realmente ni les hace falta). Sólo unas sutiles letras en el cristal de la puerta te anuncian dónde estás a punto de entrar. Abren por las noches, y con su ténue iluminación con puntos de luz justo donde se necesitan, el ambiente que han creado te acoge nada más llegar. La simplicidad de sus paredes y techos de madera sin tratar y el ambiente informal que mezcla mesas bajas y altas con taburetes, permiten que la barra y el trabajo del barman sean los protagonistas del lugar.

 


Su carta no es muy extensa, pero aún así se hace muy complicado escoger por lo bien que suenan (y saben) todas sus elaboraciones. En mi opinión y teniendo en cuenta que los españoles somos bastante más comilitis que los extranjeros, lo ideal es pedir 5 tapas cada dos personas. Si se va en grupo, o si sois impares, también se pueden pedir algunos platos por unidad (como los baos, las costillas o los dumplings).

El hecho de poder probar muchas cosas y que todo se presente en tamaño mini, hace que uno no se llegue a cansar nunca del sabor de un plato, incluso que te quedes con esas ganas de más, que te van a hacer volver pronto. Yo que no soy una persona muy carnívora, aquí disfruto como, una niña de su secreto de cerdo ibérico con miso y su tataki de ternera, que servidos en la cantidad justa y con una carne de estupendísima calidad, son unos bocados excelentes.


 

Clicad encima de las fotos para ver el nombre de cada plato… probablemente en vuestra próxima visita haya alguno que no esté, ya que en breve harán cambios en la carta, pero sus platos estrella se mantendrán seguro!

Los platos que definitivamente no os podéis perder, como os he comentado antes, son su tiernísimo tataki de ternera con shitake en tempura y setitas encurtidas, que no es sólo que se deshaga en la boca, sino que el sabor de la carne es excelente. Tampoco puede faltaros su secreto de cerdo ibérico con shiro miso (uno de mis platos favoritos de 2016), que es como si se fundiera en la boca, con una carne super beteada, que contrasta con el crujiente del coral de arroz frito. Y por supuesto, su potente ramen de buey acabará por completar el umami (si es que a estas alturas alguno piensa que pueda faltar) de la cena, con huevo hervido a 63º y setas de diferentes tipos.

Para aligerar un poco, también os recomendaría su salmón curado que me pareció estupendo, con una pequeñita ensalada de daikon y aliño de ponzu. Los dumpling de “cap roig” también son un bocado delicioso, aunque al ser la ración de tres piezas pequeñitas, os recomiendo que por lo menos pidáis dos unidades por persona. Y el bao bun de cangrejo también solemos pedirlo siempre, tienen algo adictivo que aunque uno no quiera, no puede resistirse.

Tal vez lo que menos nos han sorprendido en nuestras diferentes visitas han sido los langostinos tigre y el bao de panceta (pero esto son preferencias personales). Además el atún bluefin marinado, aunque rico, nos pareció una ración excesivamente pequeña y tampoco es algo que hayamos vuelto a repetir.

Si después de todo, aún os queda un huequito para el postre, a mí me encanta su crumble de manzana con un toffe de miso entre dulce y salado con jengibre.


El servicio es joven y super agradable, siempre dispuesto a daros las explicaciones y recomendaciones que necesitéis, e incluso si el trabajo lo permite, una amena charla que siempre es de agradecer. Dificil será que no os sintáis bienvenidos ante su amabilidad y cercanía.

La cocina, los días de más trabajo y a hora punta, tal vez se atasque un poquito debido a que todo son porciones individuales que se cocinan al momento, y todas estas cosas necesitan su tiempo. Aún así os aseguro que la espera vale la pena.

Normalmente uno sale alrededor de los 25 euros comiendo bien (sin cócteles), y sobre los 35 si os animáis con las bebidas. Realmente creo que es una relación calidad-precio que es muy difícil de superar, porque su calidad es estupenda. Y aunque tal vez algunas raciones puedan ser un pelín pequeñas, otras lo compensan muy bien, y al final es el conjunto lo que cuenta.

Definitivamente si os apetece probar sabores nuevos, y platos diferentes pero hechos con mimo, id a probarlo en cuanto podáis porque no os decepcionará. Y es que a pesar de que todos tenemos gustos y preferencias diferentes, cuando algo está hecho con buenos ingredientes y buena mano, es muy difícil que no guste. Como el local tiene siempre bastante gente, os recomendamos ir entre semana, o en fin de semana pero prontito, ya que si vais tarde (pasadas las diez y media), puede que ya se les hayan terminado algunos de los platos (buena señal).

Justo ayer nos comentaban que en breve van a hacer unos cambios en la carta (pero obviamente sin tocar sus platos estrellas), así que esa será nuestra excusa para volver a visitarlo en breve… si es que realmente uno necesita excusas para volver a sitios en los que siempre se disfruta.

 

DIRECCIÓN:
Plaza Progreso nº9, Santa Catalina,Palma

+34 871 515 994
www.kurobota.com
Sólo cenas: 25-30 euros por persona
Conviene reservar
 
“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comilitis más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”