Appetite Palma: “comfort food asiática” en San Magín

Appetite Palma: “comfort food asiática” en San Magín
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(Actualización Abril 2017: NEGOCIO CERRADO)

Soy una persona de restaurantes pequeños. Me encanta esa intimidad de un local con pocas mesas y  con una decoración única. Que siempre te atiendan las mismas personas y que con el paso de las visitas te reciban con una gran sonrisa.  Y sobretodo que su cocina se haga con mucho mimo, sabiendo que lo que vas a recibir lo están cocinando al momento para ti. Ésto es algo con lo que los grandes restaurantes y franquicias jamás podrán competir: el  alma de lo personalizado.

Sin embargo, una misma moneda siempre presenta dos caras: cuando el personal es siempre el mismo, a final de temporada es imposible que no se note el cansancio acumulado. El stock de elaboraciones está pensado para las poquitas mesas que tienen (y adaptado a los minúsculos espacios de almacenaje), por lo que si un día hay más afluencia de la esperada, las opciones de la carta se terminan pronto. Las diminutas cocinas se saturan rápidamente, y los horarios cambian más a menudo de lo que uno puede recordar. Además las “odiadas mesas de dos” son inevitables para aprovechar el espacio.

Por lo tanto, como los puntos fuertes de los restaurantes pequeños pueden convertirse en su propio hándicap, a la hora de visitarlos hay que tener paciencia, y saber apreciar lo que uno recibe. Yo sigo siendo una firme defensora de las cosas con alma, y supongo que es por eso que Santa Catalina es mi barrio favorito donde salir a comer: tanto sus calles peatonales como sus callejones menos transitados están llenos de pequeños locales que te sorprenden al girar la esquina. Y así es como descubrimos  Appetite Palma.

“La cocina de Appetite es minúscula, sin embargo consiguen servir una cocina panasiática hecha con mucho mimo, y elaborada en lo posible con ingredientes ecológicos y de km0. Además de su carta habitual, los fines de semana ofrecen un brunch ideal para disfrutar de un domingo de relax.”

El local es muy sencillo e informal. Las mesas y sillas de diferentes tipos, sus grandes pizarras indicando las especialidades de la casa, y las paredes decoradas todo tipo de cachivaches, hacen del espacio un lugar diferente y acogedor. Su forma es más bien alargada, y las mesas para dos tal vez estén un poco más cerca de lo que a uno le gustaría, pero el local es pequeñito y es lógico que aprovechen el espacio al máximo. A nosotros nos encanta ir entre semana a mediodía que no suele haber tanta gente, y uno se siente como si estuviera de vacaciones.


Siendo una de sus chefs originaria de Singapur y habiendo vivido mucho tiempo en Australia, su especialidad es la comida panasiática, con fusión de estilos. Cocinan de una forma sencilla, directa y sabrosa. Yo que la definiría como “comfort food asiática”. Y sus buns rellenos de cordero cocinado durante horas para que quede jugosísimo con mayonesa de kimchi son el vivo ejemplo de esa definición: bocados simples, sabrosos y potentes que te reconfortan al comerlos, pero con ese toque asiático que le aporta frescura y originalidad.


 

Clicad encima de las fotos si queréis agrandarlas y ver el nombre de cada plato… Su carta va renovándose cada temporada, pero sus clásicos siempre están disponibles!

Si sois poco tolerantes al picante, las opciones de platos principales de la carta se van a reducir bastante para vosotros, ya que muchos de ellos tienen un nivel bastante potente. Sin embargo la mayoría de los entrantes son mucho menos (o nada) picantes. Pedid a los camareros que os asesoren con ese tema, y así no habrá problema.

Para nosotros los favoritos de su carta son los entrantes a compartir y sus platitos frescos. Disfrutamos de pedir varios de ellos y compartirlo todo, para así poder probar más cosas. En vuestra primera visita no podéis dejar de probar los buns de cordero, el calamar koreano super crujiente con mahonesa de mango y su selección de dim sum o ensalada con pato crujiente. Los rollitos vietnamitas de langostinos también son una opción muy fresca y sabrosa, igualmente ideal para compartir.

Como plato principal, mi favorito es el bowl de arroz thai con “boloñesa asiática”, que es uno de los mejores arroces de este estilo que he probado en Palma. Y aunque a nosotros su famoso pato crujiente con noodles no nos encantó porque no era lo que esperábamos al pedirlo (es confit de pato más que pato crujiente en sí), éste suele hacer las delicias de la clientela habitual.

Sus postres son sencillos, pero ricos, y aunque tienen algunas opciones que van variando, su cheesecake de oreo, el trifle de mango y los helados caseros suelen estar siempre disponibles.

Las raciones de todos los platos son abundantes y si pedís para compartir, os irán sacando uno a uno los platos. Esto es en parte para que no se os enfríen, pero también porque la cocina es demasiado pequeña como para marchar muchos platos de golpe. Por eso si sois de los que os gusta tenerlo casi todo en la mesa para ir picoteando de aquí y de allá, avisadles. Sino, esperarán a que hayáis acabado con un plato para presentaros el siguiente.


SU BRUNCH DEL FIN DE SEMANA:

De sábado a domingo, empezando a las once de la mañana, ofrecen un estupendo brunch para disfrutar de un fin de semana diferente. Sólo ofrecen tres especialidades: huevos benedict servidos sobre rösties de papata con bacon y champiñones que no se los salta un torero, sus pancakes con plátano flambeado, helado y salsita de caramelo salado con coco (creo que también sirven la versión más típica con fruta y sirope de arce si uno lo pide) y su super quesadilla con pollo que es una de las más ricas que hemos tomado en un restaurante.  Además de esto, ofrecen también su carta habitual y sus estupendos cócteles o selección de tés fríos caseros.

Las tres son opciones ideales, servidas en porciones grandes (sobretodo los huevos y la quesadilla) que seguro saciarán vuestro apetito mañanero. Es cierto que los precios son prácticamente como si de platos principales se tratara y que por un desayuno uno puede acabar pagando 20 euros…pero al final hay que verlo como si fuera el desayuno y  la comida todo en uno! Eso sí, como el local suele llenarse bastante (sobretodo los domingos), os recomiendo que llaméis para reservar mesa y sobretodo para reservar si queréis comer algo en concreto. Es decir, que si sabéis que querréis una de huevos y una de pancakes, llaméis para ver si les queda… en alguna ocasión hemos visto a gente que se ha quedado sin poder comer lo que querían, porque ya se habían acabado todas las raciones que tenían previstas.


 

Los mismos propietarios abrieron a principios de verano un restaurante tailandés llamado Thairiffic en Portals, y que también merece una visita.

El personal suele ser siempre joven y atento, aunque a veces se puede notar que están un poco cansados. Creo que para mí el gran handicap que tiene Appetite es que puede ser un poco incosistente en cuanto a servicio. Pero esto, como ya hemos dicho al principio es la desventaja de ser un restaurante pequeño. Para nosotros, aún así lo positivo pesa más y acabamos volviendo siempre a por su rica comida. Con una llamadita de “exploración” os aseguraréis mesa reservada donde más os guste y que tienen vuestros platos favoritos, evitándoos alguna que otra decepción. Nosotros lo hacemos siempre y nos va de maravilla.

Durante la temporada baja, abren también los mediodías entre semana y ofrecen un menú ideal por 15 euros por persona. Así que éste puede ser la excusa para hacerle una primera visita si todavía no lo habéis probado.

 

DIRECCIÓN:
Carrer de Sant Magí nº68, Palma

+34 666 10 16 43
www.appetitepalma.com
Cenar/comer: 30 euros por persona
Llamar para reservar y confirmar los horarios de apertura (cambian según la época del año) y la disponibilidad del plato que tenéis en mente comer!
 
“Esto es tan sólo mi opinión, la de una comiliti más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito del mundo de la restauración, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse”