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COMILITIS
Patricia Cañellas

Sobre mí…

 

Sabores favoritos:

Ajo/ gengibre / canela / chocolate blanco / leche de coco /guindilla / curry en todas sus variantes

El sabor al que más me costó acostumbrar:

Cilantro (me costó años…y ahora disfruto de su sabor cuando toca)

Estilo favorito:

Cualquier fusión hecha con mimo

Estilo “menos” favorito:

El de esos platos que necesitan de una frase para explicarlos, pero en los que ninguno de los elementos encaja

Clásica o vanguardista:

Un punto medio, pero si tuviera que escoger…creo que un buen clásico. Porque la comida de vanguardia sorprende y puntualmente se disfruta, pero lo conocido reconforta el día a día

Camarero favorito:

Aquel que sabe ser agradable y cercano, pero sin pasar esa línea tan fina que muchos no saben ver

Tipo de local favorito:

Relajado, con un servicio profesional y atento, pero no encorsetado

 

 

Aunque no soy muy mayor, o eso me gusta seguir pensando, diferentes acontecimientos de mi vida me han llevado de la mano hasta esta pasión por la gastronomía:

-Siempre supe que el mundo de los viajes y la hostelería serían mi debilidad, por lo que estudié Dirección Hotelera Internacional, aprendiendo las bases de este negocio inspirado en el detalle.

-Después de mis prácticas en Alemania y China, donde aprendí lo importante de la multiculturalidad para enriquecer nuestros paladares, volví a mi islita para montar con mi familia y estar al frente durante tres años de “Tarpas, Tartas y Tapas”.

-Durante tres años más, convertimos nuestro buen en hacer en la pastelería y el diseño en “Tartricia, Tartas de diseño”, siendo prácticamente pioneras de esta especialidad en España.

-Dos años más trabajando en un pequeño hotel de cinco estrellas con unos clientes exquisitos y muy exigentes, me dieron la oportunidad de comenzar con las recomendaciones sobre buenos restaurantes y visitas…y supongo que ahí es donde todas las piezas comenzaron a encajar.


 

Pero sobretodo, lo que más ha marcado mi pasión, ha sido crecer entre el olor de la comida casera de mi madre, buenísima cocinera de las clásicas, con fundamento. De ella he aprendido lo que es el buen comer y lo que significa una comida hecha con tiempo y mimo, a fuego lento…ella me ha dado las bases para poder apreciar el trabajo diario de un cocinero (ya sea el del restaurante de menús de mi barrio, como el de un chef de renombre). De mi padre, he aprendido lo que significa el trabajo duro, el nunca rendirse, el siempre salir adelante…y a que el dinero que se gana con el propio esfuerzo está para gastarlo y vivir la vida sin remordimientos, que son dos días. Salir, comer, beber, viajar, la vida se compone de una suma de momentos y los recuerdos de éstos nos acompañarán siempre. Y a mí…jamás se me olvida un plato probado.


 

 

 

No soy una experta, y por supuesto no pretendo aquí hacer de crítica gastronómica… me queda muchísimo por aprender y descubrir. Pero lo que sí sé desde hace años, es diferenciar lo que me gusta de lo que no, si me siento bien o mal atendida, y cuando algo está hecho con mimo y buen producto.

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